Descubre nuestras recargas de gel de ducha sin plástico

👩‍🎤 Faye Jawad

De un vistazo

🌱 100% libre de plásticos.

🌱 Sin pegamento ni revestimiento plástico.

🌱 Fabricado con bambú y almidón vegetal.

🌱 Compostable en casa.

Reinventando la botella: nuestras recargas de gel de ducha sin plástico

Al igual que nuestras recargas de desodorante ecológicas, nuestras recargas de gel de ducha están hechas a partir de plantas y no contienen plástico, lo que significa que, a diferencia de las botellas de plástico tradicionales que tardan siglos en descomponerse, nuestras recargas se descomponen en menos de un año sin dejar ningún residuo nocivo.

¿De qué están hechas?

Las recargas están fabricadas con una mezcla de bambú y almidón vegetal procedente exclusivamente de residuos vegetales. Esto incluye el serrín que queda tras la producción de palillos de bambú y las cáscaras de patata de la fabricación de patatas fritas en los supermercados. Se trata de un proceso circular y sostenible, que garantiza que cada parte del material tenga un uso en lugar de acabar en la basura.

Cómo se fabrican las recargas

El bambú, una maravilla renovable, es el protagonista de nuestras recargas. Se trata de una hierba que se regenera rápidamente cuando se corta y tiene propiedades impermeables que la convierten en un recipiente ideal. El bambú se combina con almidón vegetal, que actúa como aglutinante, por lo que no es necesario utilizar pegamento para unir las piezas de la botella. A continuación, las plantas se someten a un proceso único de calentamiento y moldeado que convierte la mezcla en una botella resistente capaz de contener líquidos.

Y aún hay más: nuestro proceso de producción es muy eficiente en cuanto a las emisiones de carbono, lo que contrasta con los métodos que consumen mucha energía que se emplean habitualmente en la fabricación de botellas de plástico.

La materia prima de bambú se transforma en granos.

De la ducha al montón de compost

Las recargas se llenan con nuestras fórmulas de gel de ducha veganas y de origen natural en un 94% y ya están listas para que las uses. Una vez vacías, puedes iniciar el proceso de biodegradación enjuagándolas, cortándolas en trozos más pequeños y colocándolas en tu montón de compost, donde se descomponen más rápido que una cáscara de plátano y se convierten en tierra rica en nutrientes que se puede utilizar para cultivar nuevas plantas. Incluso si no tienes un montón de compost, puedes tirarlo a la basura general, donde también se descompondrá.

Pasarse a los envases compostables puede parecer un pequeño cambio de hábitos, pero supone un gran paso hacia la sostenibilidad. Imagina un mundo en el que los productos cotidianos, desde los envases de yogur hasta las salsas, vengan en envases compostables que no causen daños duraderos a nuestro planeta. Se trata de un esfuerzo colectivo, un pequeño cambio cada vez, que tiene el poder de generar un impacto positivo significativo en el medio ambiente.